La flotilla de la polémica

04/Jul/2011

El Observador, Ana Jerozolimski

La flotilla de la polémica

3-7-2011
ANÁLISIS En dos días parten hacia Gaza navíos con ayuda; Israel considera ilegal la acción
ANA JEROZOLIMSKI ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
El próximo 5 de julio estaría partiendo desde Grecia, una nueva flotilla que pretende llegar a la Franja de Gaza, poco más de un año después que la primera intentara infructuosamente llegar al mencionado territorio palestino, siendo interceptada en el camino por comandos israelíes, en un operativo que culminó con nueve muertos y mutuas acusaciones entre las partes por ello.
Israel, al igual que en la flotilla anterior, ha proclamado ahora que todo aquel que desea enviar mercaderías a Gaza, está invitado a hacerlo por tierra o a través del puerto de Ashdod, reiterando que a Gaza por mar no se puede llegar, debido al bloqueo marítimo allí en vigencia.
El declarado objetivo de la nueva flotilla, al igual que la anterior, es romper el bloqueo impuesto por Israel a Gaza, calificándolo de «ilegal» e ilegítimo, y traer ayuda humanitaria a la Franja, afirmando los organizadores de la flotilla que Gaza vive una seria crisis humanitaria. Israel alega que la verdadera intención de la flotilla es desprestigiar a Israel y ayudar a Hamas, la organización radical que gobierna Gaza, a la que continúa introduciéndose armas y municiones, lo cual Israel sostiene intenta minimizar mediante el bloqueo naval impuesto a la Franja.
Las autoridades israelíes afirman que lo mismo sucedió en la primera flotilla, dando como ejemplo que en varios de los barcos -entre ellos el principal, el Mavi Marmara- no había ningún cargamento de ayuda humanitaria y que en varios de los otros las cantidades eran pequeñas y hasta incluían medicinas fuera de fecha.
Vayamos, pues, punto por punto, para aclarar la situación de cara a esta nueva flotilla.
Israel impuso un bloqueo naval a la franja de Gaza el 3 de enero del 2009, casi una década después de comenzar los disparos de cohetes desde esa zona hacia las comunidades civiles del sur del país, un año y medio después de la toma del poder en Gaza por parte de Hamas, una organización que continúa sin aceptar las condiciones del cuarteto internacional: reconocer a Israel, cesar la violencia en su contra y reconocer los acuerdos suscritos por Israel y la Autoridad Nacional Palestina.
El bloqueo naval es una herramienta legal, amparada en el derecho internacional marítimo sobre situaciones de conflictos armados. Los bloqueos siempre son impuestos en aguas internacionales, no territoriales, ya que en las territoriales, de por sí todo Estado tiene amplio margen de maniobra.
Si una embarcación intenta en la práctica violar un bloqueo naval legalmente impuesto, el Estado que impuso dicho bloqueo tiene derecho a intentar frenarla, a interceptarla, y si esta continúa con sus intentos de seguir viaje, dejando en claro su intención de violar el bloqueo, se le puede abordar.
El bloqueo es considerado legal si fue anunciado debidamente por los canales profesionales de navegación marítima, si se garantiza que su imposición es notificada y publicada abiertamente de modo que no haya duda de que entró en efecto y si se le impone de modo efectivo y no discriminatorio, o sea sin que se permita a unos barcos pasar y a otros no. Israel ha cumplido todos estos puntos.
El último requisito para que el bloqueo marítimo sea legal es que no sea utilizado para sofocar humanitariamente a la población civil de la zona bloqueada.
La franja de Gaza está bajo bloqueo marítimo pero no está sitiada ni cerrada, ya que mercaderías entran a la franja por el pasaje fronterizo de Kerem Shalom y salen por el pasaje de Erez desde Gaza hacia Israel tanto comerciantes, como pacientes en camino a tratamiento médico en Israel. Por Erez también entran a Gaza periodistas, personal de organizaciones internacionales y cooperantes de ayuda humanitaria.
Recientemente, Egipto abrió el pasaje de Rafah, que conecta Gaza con el exterior en su frontera sur, sin pasar por Israel.
En el transcurso del último año, desde comienzos de junio del 2010, entraron a Israel 29.715 palestinos provenientes de la franja de Gaza. De ellos, más de 15 mil eran pacientes y acompañantes que recibieron tratamiento médico en Israel y en Cisjodania, 7.282 eran comerciantes del sector privado palestino en Gaza que recibieron permiso para hacer negocios en Israel y en Cisjordania y el resto entró a Israel por una variedad de razones.
Lo que Israel sí cierra es su frontera con Gaza a libre y descontrolado pasaje de gente y mercadería, o sea que determina reglas mediante las cuales se decide quién puede pasar y quién no. Todo país tiene derecho a controlar así su frontera, y la excepción no podría ser la frontera entre Israel y Gaza, cuando del lado de Gaza el gobierno está en manos de la organización terrorista Hamas, que continúa atacando a Israel.
Entre situaciones perfectas y carentes de problemas por un lado, y crisis humanitaria por otro, hay muchos matices. La situación en Gaza, no es de crisis humanitaria, pero no lo dicen solo los israelíes sino también organizaciones internacionales que son las que coordinan diariamente con Israel la introducción de mercaderías a Gaza, según las solicitudes presentadas por los propios palestinos.
Hace pocos días, el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, exhortó a los organizadores de la flotilla a abstenerse de llevar a cabo su plan y a enviar toda la ayuda que deseen «por los canales de rutina, a través de Israel», confirmando que estos funcionan con regularidad y en forma ordenada.
Ya el año pasado tanto la Cruz Roja Internacional como la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) dijeron públicamente que no faltaba comida en Gaza. La realidad es que Israel continuó introduciendo mercaderías a Gaza inclusive en pleno conflicto abierto en Gaza, con Hamas disparando cohetes hacia territorio israelí.
Israel amplió el pasaje de Kerem Shalom de modo que su infraestructura permita el pasaje de 300 camiones diarios por el mismo, pero los palestinos nunca piden mercaderías que superen los 200 o poco más que ello, aunque podrían hacerlo.
Y entre lo que se pide hay también automóviles de lujo, diversos electrodomésticos y una variedad de artículos propios de una sociedad de gran consumo.
Hay tres categorías de productos para Gaza: lo que entra sin limitación alguna; lo que está bajo control y depende de proyectos concretos de organizaciones internacionales que los soliciten (para garantizar que no llegan a manos de Hamas), o sea materiales o sustancia de doble uso como ser materiales de construcción que pueden servir para erigir una escuela le o un bunker de Hamas, o fertilizantes que pueden ir para la agricultura o para explosivos; y por último, lo prohibido, comprendido solo por armas y municiones.